el músculo olvidado

Nueva Zelanda es el país con más autos per cápita en el mundo,hay algo así como un auto cada dos personas… pareciera que  cada familia tiene al menos un auto por cada mayor de 16 años…
Eso significa que la gente se mueve en auto prácticamente todo el tiempo, de ahi que el transporte público es casi inexistente…

Resulta que nuestro trabajo queda a 5 km, por ruta, de la casa donde vivimos.

Como con Iña no coincidimos  en los horarios de salida, casi nunca podemos volver juntos en nuestro auto. Aquí la lógica dictaría que nos correspondería volver una vez cada uno en auto y listo, pero hay un temita: resulta que a mis no tan escasos 26 años, yo no sé manejar autos (salvo que sea en medio del campo y preferentemente entre vacas*) .

Entonces, como todas mis compañeras viven en el mismo pueblo que nosotros, e incluso una de ellas en la casa de atrás,  suelo volverme con ellas. Al principio todo bien, pero estas últimas semanas empecé a darme cuenta de que les resulta una molestia, básicamente es como que nunca se ofrecen, como que cada vez les tengo que pedir que me den  un “ride” parece que les pidiera algo demasiado íntimo, como que la relación es: 1 auto-1 persona…y yo vendría a sobrar…
Y entonces , en uno de esos momento de iluminación que a veces me suceden,me acordé que para ir a la facultad, hacía como mínimo unos 4 km diarios,

y que aunque había colectivos caminaba  para no pagar el cospel,y me acordé que caminar era parte de mi vida cotidiana,
y me acordé que caminar sirve para ejercitar varios músculos…
y me acordé que hay uno en especial que se me durmió un poco en este país de  autos abundantes…
así que caminando al trabajo hace unos días ejercito, entre otros, mi músculo preferido, el que más lejos me ha llevado y el que más necesito, el  de la independencia.

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