otros regalos posibles: la navidad y el tiempo.

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    Un escrito de navidad; para que con la energía de tanto nacimiento que se celebra en el mundo, logremos hacer nacer a este blog que viene en el tintero desde hace unos meses…

    Un escrito de navidad; para aprovechar ese clima de encuentro, esa excusa del final de año, ese espacio de vacaciones que casi nunca son tales…

    Un escrito de navidad; que tras varios borradores termina naciendo de una cartita que anoche le escribía a mi ahijado.

    Es que Salvador, con sus casi diez añitos,  ha descubierto que Papa Noel (el Santa Claus de por estos lados) no existe.  Así que este año la elección de regalo fue diferente: primero porque no tuve que inventar excusas ni justificaciones para preguntarle que quería , y segundo porque pude decirle honestamente lo que yo podía darle. Así, entre muchas opciones, nos decidimos por hacer un mueble reciclado para su dormitorio.

    Entonces, ayer nos juntamos. Evaluamos los recursos (léase: recorrer el depósito del taller de mi madre viendo qué pintar), elegimos estilos, y definimos colores. Y empezamos … primero lijar, darle una base a todo, preparar los colores, pintar otro poco, dibujar estrellas y planetas de colores; y después limpiar todo el lío que hicimos para semejante obra de arte. Al final de la tarde, terminamos con una bella producción que combinó el color del dormitorio de Salva con su color preferido, un poco de estrellas, algún planeta, y un león superfantástico con brillos dorados.

    Fueron como cinco horas de trabajo, entre la pintura y el diseño. Cinco horas , un almuerzo y charlas (de esas largas) donde hablamos de regalos, papas noeles, deseos, viajes, colores, juguetes y hermanos; compartimos comida, pinturas, sustos y cansancio.

    Honestamente, no sé si algún día Salva recordará este momento, y si lo recuerda quizás piense en lo loca que estaba su madrina que lo hizo trabajar para su propio regalo. Lo que sí sé es que yo no me olvido, y que si le hubiese comprado cualquier cosa, seguramente generar el dinero para pagarlo me hubiese llevado más tiempo y energía que esta pintada, y no me hubiese permitido conocer un poco más a este pequeño hombrecito que crece tan velozmente.

    anoche me detuve a escribirle una cartita con la que entregarle el regalito, escribí rápido, medio sin pensarlo, y  así, medio sin darme cuenta, empecé a  hablarle de una nueva forma de magia. Porque más allá de la anécdota, y aunque él quizás no se de cuenta, dejar la fantasía de ese gordo salta chimeneas, hace aparecer otra magia; la de saber que hay manos, pies y cabezas presentes en cada regalito, que cada presente que recibimos tiene el esfuerzo y la energía de alguien que te quiere lo suficiente como para dedicarte ese tiempo. Y no sólo eso, sino que esa gente que te quiere, encima tiene la fortuna de poder detenerse a hacerte ese regalo.

    Y que  más allá de la fiebre del consumo, del usar y tirar, hay maneras de seguir regalandonos, de hacer una especie de pausa en estos tiempos de apuros y excesos. De entender que ya es mágico disponerse a pensar en alguien, y que un regalo que se comparte es un regalo también para quien lo está dando. Porque Salva es el que se quedó con la estantería y demás bártulos, pero yo me quedo con las imágenes de ese día compartido , con el placer de ver que  hicimos algo bello y único; y sobre todo eso, me quedo con la satisfación de pasar un tiempo de calidad con una personita que me importa mucho y veo poco.

    Por eso, en esta navidad y este nacimiento, en plena intensidad de fin de año, quiero  brindar por eso: por más tiempo , por  más belleza y  por muchos más recuerdos… Salud!

     

     

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