Camboya

Si usted planea visitar el Sudeste Asiático, seguramente Camboya está en su lista de países a visitar, así que aquí van algunas instrucciones que puedan ayudarle a visitar este país de contrastes…

1Dele una segunda oportunidad. Camboya a veces contrasta con otros países del sudeste porque tiene un aire un poco más gris, porque su atmósfera es un poco más pesada. Por favor, no se asuste; una vez que pasa la barrera de esa primer impresión, hay mucho para ver, mucho para compartir, muchísimo para aprender.
2. Salga de paseo a la nochecita  por Phnom Penh. Esta capital es algo caótica y bastante calurosa, pero cuando baja el sol, las familias hacen picnics , las parejas salen a caminar, y algunos grupos de jóvenes se juntan a practicar coreografías   mientras los no tan jóvenes toman sus clases de gimnasia. De noche las luces de las rotondas hacen su magia y el aire se vuelve más ligero.
3. Visite los sitios de la memoria. Si le interesa la historia, si quiere comprender un poco la historia del país, en Phnom Penh, vaya al S-21. Es una visita difícil, pero  volvería a hacerla. Solo tómese su tiempo, vaya con buena compañía y haga el recorrido con calma.
4.Vea el atardecer. Prepare unos mates, o una cervezas, o unos jugos,  vaya a la playa. Empiece por apreciar los tonos de naranjas y amarillos del cielo, vea el reflejo en el agua.  Métase de a poco al mar, notará que el agua está aun más calentita que durante el día; chapotee, disfrute de ese momento, esa pausa de unos minutos donde ya se fue la gente de la playa y los restaurantes de la orilla todavía no se llenan.
5. Vea el amanecer en Koh Rong. Esta isla es muy popular, y con mucha razón, por lo que a veces hay demasiada gente. A la mañana, bien temprano, notará que las multitudes están descansando y que la playa está desierta. Lleve algo rico para desayunar, y algo en qué sentarse. Mire el paisaje, nade mucho y disfrute de la calma que le permite encontrar hasta estrellas de mar.
6. Visite las ruinas de Angkor en bicicleta. Quizás le digan que quedan muy lejos, o que le dan el mejor trato con tuktuk y guía incluido, y quizás sea verdad. De todas maneras, vaya en bicicleta. El día anterior, alquile alguna bicicleta y pruébela para ver que funcione bien. Levántese muy temprano, antes del amanecer y empiece a pedalear, vaya al famoso Angkor Wat, y después al Angkor Thom, pedalee un poco más y  recorra  los templos pequeños que ni nombre tienen. Frene  la bici, saque fotos, tome agua, duerma una siesta en la sombra. Vaya y vuelva, mire a las familias pescando en los arroyos, métase en los caminos menos concurridos y juegue carreritas con los niños que juntan leña.
7. Coma Amok. El amok es como un guiso de leche de coco y cosas verdes, que contado así poco puede tentarle, pero créame que vale la pena. Específicamente en Siem Reap, en un local que se llama Star algo, que lo recomienda la pareja de marcandoelpolo.com. Busque ese restorantito, cruce los dedos porque esté abierto, y siéntese a ver todas las firmas que hay en las paredes. Cuando llegue el plato a su mesa, déjelo enfriar y prepárese para un sabor de esos que del solo recuerdo le hacen agua la boca.
8. Lávese mucho las manos. Camboya puede ser, en muchas maneras, un poco más intensa que otros países de la zona, y sus bichitos no son la excepción. Lávese las manos y manténgase siempre cerca de una botella de agua y un buen jabón íntimo. Disfrute de la belleza de poder esquivar los hospitales locales, que de tan tecnológicos le hacen mil pruebas pero apenas  preguntan su nombre.
9. Haga magia. Si en NZ podía jugar a ser Blancanieves, en el sur de Camboya usted puede jugar a ser Harry Potter. Desde KohRong, tome por 6usd la excursión para ver el plancton bioluminiscente (nocticulas no uruguayas). Apenas el barquito frene y apaguen las luces, salte del bote y pase en el agua todo el tiempo que pueda. Pruebe distintos movimientos y explore las  maneras en que el plancton va armando figuras en el mar. Mueva el dedo en círculos y sienta que tiene una varita mágica, patalee en el agua y parezca Ironman tomando vuelo. Salte del bote cual trampolín e intente mantener los ojos bien abiertos para sentir, a la par del agua en la piel, una explosión de luces azules todo alrededor.
10. Descubra los colores ocultos. Esta recomendación vale para los pueblos y las ciudades. Pase horas en la costa mirando los bellos botes de colores, pase las tardes soleadas entre motos y bocinazos. Tómese un helado en el Blue Pumpkin, vaya al barrio bohemio de Phnom Penh a tomar una cerveza entre grafittis, vea a no latinos esforzarse en una clase de salsa sin música.  Encuentre el niño con la flor entre las tumbas del S-21. Aprecie el silencio de andar por los templos menos conocidos, pedalee en la lluvia y sobreviva a los tuktuks en contramano. Empiece dándole una segunda oportunidad a Camboya, que el gris del principio no le haga perderse todo lo que viene detrás.
Valentina

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