Copenhague – Dinamarca

Por Ely, desde Copenhague, Dinamarca.

Si usted está curioso y quiere conocer la ciudad más “europea” de Scandinavia, abajo le dejo unos consejos para disfrutar lo mejor posible esa ciudad tan igual y tan distinta del resto de Europa:

  1. Agarre una bici para un día, y para más si planea visitar Copenhague en verano. Si usted quiere tener una experiencia muy local de Copenhague, y si quiere ver mucho en poco tiempo, tiene que usar las bicis, ya que con la organización danesa, tanto en hacer sendas de bicis como para organizar conexiones de buses y metros, es muy probable que le tome tanto tiempo desplazarse en bici como en bus. Además de ver mucho, también podrá descubrir los rincones más lindos de la ciudad, andando cerca de los canales, cruzando puentes viejos y nuevos, viendo edificios amarillos y rojos, algunos nuevos y otros viejos, atravesando parques y jardines reales.
  2. Tenga mucho cuidado cuando ande en bici, sobre todo en horas puntas. Los daneses están acostumbrados a andar en bici desde muy chicos y el tráfico puede ser impresionante en las grandes vías de la ciudad. Le recomiendo fijarse en señales que hay que hacer cuando una se quiere parar, cruzar, doblar. Recuérdese también de siempre quedarse a la derecha cuando está yendo a su ritmo, para dejar pasar a los Lance Armstrong.
  3. Come smørrebrødesa tostada de pan muy muy negro (hecho con harina de centeno y muchas semillas) que se pone como un sanguiche pero sin tapa, y que se come con cosas sanas como pescado y pepino o con ingrediente algo menos sanos, como salsa de papas y mucha mayonesa. Lo más básico sería manteca con queso danés con mucho gusto (se lo está diciendo una francesa!) y que le ayudará a juntar fuerzas para recorrer la capital en bici.
  4. Observe los pequeños detalles, como las millones de lucecitas por todos lugares, en bares y cafés, restauranes y tiendas; los vasos en los cuales se sirven bebidas, como en Papirøen por ejemplo (como en esta foto); las sillas poco cómodas y los sillones para pasar toda una tarde; las almohadas de colores suaves; el estilo de las mujeres, con mucho gris, mucho negro, mucho blanco, muchos jeans de los 80; los christiania bikes, que son las bicis donde pueden ver aparecer unas cabecitas de niños con papás pedaleando (y a veces haciendo trampa con bicis eléctricas); las ventanas que no se abren en el medio ni tienen cortinas; las pantallas de lámparas muy bajas arriba de mesas de livings; los carritos de bebés enormes que empujan las mamás por los lagos y parques…
  5. Prepárese al precio del café (y a todo los demás precios). Ya sé que siempre se habla mucho de dinero cuando se viaja, y cómo encontrar maneras de viajar más gastando menos, pero puedo evitar contarle un poco del café en Copenhague. Después de vivir más de un año y medio en Copenhague, todavía no entiendo por qué sale tan caro el café, y menos aún cuando una se da cuenta de la cantidad de café que toman los locales. En la capital de Dinamarca, el café es un lujo, y lo tendrá que tratar como tal.
  6. Guarde la cámara cuando (y si) entre a Christiania. Christiana es un barrio que antes era una base militar, que ocuparon unos hippies en los 60 cuando dejó de ser utilizada. Durante unas décadas el gobierno no tuvo ningún poder sobre esta parte de la ciudad, donde se vivía de manera alternativa, teniendo pocas relaciones con el resto del mundo. Se vivía de manera comunitaria y se sigue viviendo así, pero cada día menos; sin embargo, todavía se vende mucha droga, en la zona verde donde está absolutamente prohibido usar la cámara, por si quisiera sacarles fotos a los vendedores totalmente encapuchados.
  7. Pregunte a los daneses, y se dará cuenta de que los daneses no son fríos como se suele decir. Son bastante abiertos y les gusta hablar y ayudar, dar consejos y recomendar, sonriendo y haciendo chistes cuando pueden. Además de querer ayudar, lo pueden hacer ya que hablan inglés – hasta los más jóvenes – y lo entienden mucho mejor que si una intentara decir unas palabras en danés.
  8. Salga del centro, del “barrio latín”, como lo llaman en los mapas. Y para eso, le va a servir la bici. Como en muchas ciudades, lo más importante y lo más local de una capital no pasa en el centro, sino bien en los distintos barrios donde viven sus habitantes. Usted puede ir a Vesterbro para hacer la experiencia de un barrio a la vez lleno de familias y de jóvenes, a Frederiskberg si le gusta el zoológico, a Nørrebro si quiere comer y tomar en restauranes y bares de moda…
  9. Vaya a la playa, que sea invierno o verano, las playas de Dinamarca valen la pena. Mi preferida en Copenhague es la de Amager, que se llama Amagerstrand (leer ama-strand); es muy plana, el agua muy transparente, y en verano como en invierno, en los días soleados, se llena de familias y jóvenes haciendo deporte, caminando, andando en bici, jugando en la arena. Sus baños están fríos en invierno y nunca vacíos en verano, y sus aguas siempre llenas de gente navegándola.
  10. Tenga en cuenta el momento del año en el cual vaya a visitar Copenhague. En invierno, todos hibernan; las calles de los barrios más populares se vacían (pero eso sí, hacen la cola para comprar helado…) hasta que salgan las primeras yemas, señales seguras de la primavera, cuando se puede sentar en la terraza tomando café envuelto de una manta del café. En verano, entre junio y septiembre, la ciudad está muy animada, hay cursos de baile por todos lados, fiestas, gente haciendo barbacoas en la playa y en los parques, bañándose en la playa o en Islands Brygge, una “pileta” natural vigilada en el medio de la ciudad, hay mucha vida; y si quiere evitar los turistas y la gente del verano, o simplemente disfrutar de manera distinta, le recomiendo venir antes de navidad para visitar el parque Tivoli con todas sus luces, también situado en el medio de la ciudad.

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