Egipto

Instrucciones para visitar Egipto

1. Vaya. Anímese. No vea tanta tele, o al menos no le haga tanto caso. Este es un buen momento para visitar este país. Pasan cosas feas, pero la gente ahí vive, y si usted es lo suficientemente prudente, no correrá más riesgo del que corre andando en auto en cualquier ruta de Argentina.

2. Disfrute de una hospitalidad sin límites: haga Couchsurfing en Alexandría. Disfrute sin culpas de la generosidad musulmana que es gigante y hermosa.  En nuestra experiencia ésta incluyó: que nos busquen en un aeropuerto a 40 kilómetros de la ciudad, visitas guiadas por los lugares históricos (incluyendo, por supuesto, la biblioteca), recepciones con jugo de naranja mientras ellos ayunaban, y más aun, la cena más larga de mi vida (imagínese empezar a comer a las 7pm y terminar a las 3am, ahí sí que fue sin prisas  y sin pausas).

3. Comparta algunos rituales del Ramadán. Acompañe a alguien a las 7, cuando se termina el ayuno. Quizás le toque con dátiles y agua frente al mediterráneo, o un festín en alguna mesa en el medio de la ciudad. Desde bocados que intentan reflejar las costumbres de su profeta, con la medida exacta de tres dátiles al atardecer, hasta esa cena de 8 horas que les contaba.

4. Aún si usted no fuma, pruebe la shisha. Disfrute de la magia de sentarse  en esas mesitas que abundan en todo Egipto. Elija un rico café o un buen té de hibiscus (o flor de jamaica en latinoamericano), y pida que le sugieran algún sabor de tabaco, y si no se decide, decante por el de manzana que siempre -siempre- es de los más ricos. Viva ese ritual de sentarse a conversar entre humos, siga el recorrido del señor que lleva las brasas en una especie de cucharón que va y viene toda la noche entre mesas y juegos de cartas.

5. Suba a una feluca para saludar al Nilo y, si puede, que sea al atardecer. Disfrute de la poesía de los colores, del calorcito que empieza a irse y de las ciudades que empiezan a prender sus luces. Encárguese de negociar bien el precio por el paseo, y lleve algo para tomar o comer mientras tanto. Intento pensar qué decirle, pero créame que no necesita saber mucho más que eso, simplemente suba y después me cuenta.
6. Tenga paciencia, y prudencia a la hora de comprar. Comprenda que hace un par de años el turismo en este país se redujo a un 10%, y  con esto se redujeron las ventas de cada puesto, las reservas de cada hotel; tenga paciencia cuando le quieran vender-ofrecer-rogarquecompre algo, pero también no deje que le impongan compras no deseadas o poco convenientes . No olvide que (como leí alguna vez en otro blog) esas tierras son casi la cuna del comercio, así que no se deje agarrar desprevenido, regatee y nunca deje que se note cuánto desea algo, hasta que le hayan dicho un precio coherente para usted (que de seguro también va a ser coherente para ellos).
7. Vaya a las pirámides en transporte público. Desde el centro del Cairo, por apenas 2 dólares, usted puede llegar a las mismas en casi el mismo tiempo que le tomaría ir en taxi por 20 dólares. Este es un tip, y una advertencia: debe saber que el transporte público que lo lleva es urbano (no inter-urbano), por ende debe usted saber que las pirámides están prácticamente dentro de la ciudad. Prepárese para ver a la esfinge a 400 metros de un estacionamiento, y a las pirámides rodeadas por calles de cemento. No se le ocurra desencantarse, que por más cemento que esté cerca, no hay nada que se les compare.
8. Visite Luxor. Vaya al Valle de los Reyes a la mañana temprano. y sorpréndase con la franja verde que enmarca al Nilo (vea con sus propios ojos eso del “limo” tan famoso, base de una civilización, ya que fue lo que permitió a los egipcios básicamente vivir donde vivieron, y hacer lo que hicieron). A la nochecita, visite el Templo de Luxor, en pleno centro, camine entre sus columnas, y siéntese a disfrutar del airecito del Nilo, de los dibujos que hacen las luces que se en él se reflejan, de los pedacitos de colores que quedan en alguna esquina escondida.
9. Vaya a Dahab, haga snorkel en el mar rojo, tome algo rico mirando el mar desde una terraza con luces de colores. Nade, descanse, disfrute. Vaya al monte Sinaí, súbalo de noche y vea el amanecer entre montañas y desierto, vea los camellos, los nuevos beduinos, la gente que sube, mire las estrellas desde este lugarcito en medio de la nada. Eso sí, vistase en capas, que de noche hace bastante frío, antes del amanecer congela, y cuando ya sale el sol todo el calor que faltaba desborda por todos lados.
10. Ya sea en museos o en mercados, en templos o en barcitos, deleitese con los pequeños detalles. Mire la máscara de Tutankhamon, pero detengase a ver los utensilios,, las joyas, los bastones, los carruajes. Encuentre los pequeños tesoros de cada bazar, los grafittis de 1800 en los templos, los escritos de las paredes en los bares de Dahab. Que Egipto es imponente en lo grande, y mágico en lo pequeño.
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