Quiberon, Francia – desde Francia

Por Ely, desde Copenhague, Dinamarca.

Lo más probable es que antes de llegar a este artículo, usted nunca había escuchado de ese lugar. Lo invito a quedarse para descubrir lo que se podría perder si no añadiera ese maravilloso pedazito de tierra a su lista mientras esté en Francia, y para que esté preparado al lugar, le dejo unos tips, elaborados especialmente para usted y desde una mirada francesa para que no falte nada de nada:

  1. Primero, usted tiene que preparar su hora y día de llegada. El nombre entero de ese lugar es Presqu’île de Quiberon (a la española, leer: presquíl de kibron (más o menos…)) y como su nombre lo indica, es una “casi” isla, con lo cual hay una sola ruta para llegar. En Francia, la mayoría de la gente que no tiene elección (familias, sobre todo) llega el sábado al mediodía y a la tarde, con lo cual usted tendría que evitar ese momento si está en auto. Si elige el tren, tiene que tomarse el tire-bouchon (literalmente sacacorchos), un tren que lo lleva desde la ciudad de Auray hasta Quiberon.
  2. Le sugiero que acampe. En cualquier dirección que mire, es muy probable que usted se encuentre con naturaleza así que le recomiendo aprovechar esa oportunidad para disfrutar al máximo de los árboles, del mar, de la arena, de la tierra, de los bosques, de las rocas y para apagar el celular (o simplemente dejar de usarlo, ya que hay poca señal en la presqu’île…). OJO! Hay mucho viento y la lluvia va y viene. Téngase preparado para acampar con la lluvia, y abríguese bien a la noche para no pasar frío.

    Foto sacada después de ver un amanecer en el pueblo Saint-Julien. Los árboles son típicos de la región.
  3. Ande en bici y recorre mucho – todo! Los dos lados de la isla valen la pena ver, tanto el lado que llamamos bahía (porque le hace mirar en la bahía cuando está en la playa) como el lado costa, que se llama (literalmente) la costa salvaje, y supongo que salvaje porque cuando hay viento siempre hay muchas olas, ya que no hay tierra alrededor para proteger esa costa como del lado bahía. Los pueblecitos valen la pena ver, las rutas de tierra y las de asfalto, las rutas bordeadas de higueras y de maracuyá, las casas blancas y azules, las de piedra, los árboles secos y los jardines de habitantes, los puertos y los diques, las calles de Quiberon con tiendas y las sendas que llegan a la playa…
  4. Vaya al mercadillo del jueves a la mañana en Saint-Pierre-Quiberon, y al de a la noche en Quiberon. Ahí hay de todo: joyas y ropa hecho a mano, joyas y ropa algo más industriales, arte de todos tipos – fotos, pinturas, dibujos -, y mucha comida. Ahí puede comprar galettes crêpes para hacerlas como quiera en casa, con las cosas que quiera (aunque puede revelarse un poco complicado si acampa), hay mermeladas y mieles de todos tipos, fiambre y quesos, pan y de más… Un mercadillo francés como se los extraña cuando una viaja afuera de Francia!
  5. Cambie de playa. Pruebe todas. Algunas son muy tranquilas y quietas a la mañana, otras animadas de clases de vela o de club de animación para niños, algunas son más tranquilas cuando hay mucho viento porque nadie quiere estar en el viento; otras playas están bordeadas de rocas, perfectas para pescar, otras muy largas y lizas para nadar; unas playas son chicas y otras grandes; unas son para locales y otras para turistas; hay playas con cafés y cerca de heladerías, otras un poco más escondidas.

    Una de las playas algo turísticas, del lado “bahía”. El agua está muy lindo en día soleados como ese.
  6. Levántese para un amanecer del lado bahía. Vaya al lado costa para ver un atardecer. Usted puede llevar un desayuno y mate o cerveza y picnic según el momento del día, pero sobre todo tiene que llevar su manta y sus abrigos para estar bien cómodo. Lo único que hay que hacer es sentarse… y disfrutar.
  7. No se deje influenciar por el clima. Aunque llueve a la mañana, es muy probable que la lluvia se vaya más tarde. También salga a recorrer cada vez que salga el sol, ya que nunca se sabe cuánto tiempo va a durar. Algunos años, me tocaron 2 semanas de sol, otros salió pocas veces.
  8. Si llueve mucho, puede ir a la librería de Port-Maria, en Quiberon. Siempre tienen buenos libros para todos gustos. Si está aprendiendo francés, puede ir a la sección de niños – estos libros son de oro para aprender un idioma! Y con un poco de suerte, podría encontrar unos libros en su idioma… No dude en preguntar!

    Un bote volviendo de pescar, rodeado de gaviotas interesadas. La foto fue sacada en un dique de Quiberon.
  9. Come las especialidades de la región (Bretagne). Tiene que probar:
    – Kouign-aman de Riguidel: es una torta hecha con mucha manteca y azúcar y masa. Se lee cuñamán y el nombre de la tienda igual que en español. Para que tenga el gusto perfecto, hay que ponerla unos minutos en el horno… Y cortarla con tijeras!
    – galettes y crêpes (varias veces), y probar las más básicas: una galette complète (con jamón, huevo y queso rallado) y una crêpe beurre-sucre (con manteca y azúcar). Mis lugares preferidos son La crêperie du manoir (por el lugar y la calidad de la comida)  La Misaine (por sus precios, el jardín y su localización, cerca de la casa donde me quedaba, en Saint-Pierre-Quiberon),
    – helados de fruta o de cualquier otra cosa en la Cour d’Orgères (también varias veces),
     y por fin, moules (mejillones), en Portivy.

Ely

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