Ciudad de México

Instrucciones para visitar la ciudad más poblada del mundo hispanohablante , antes conocida como el DF, recientemente rebautizada Ciudad de Mexico (CDMX):
1. Sepa que va a llegar a un lugar donde viven, y transitan, unos 20 millones de personas; por lo que el trasporte es tooodo un tema. Por eso, para moverse tranquila, evite las horas pico y tome el metro. Hay estaciones en el aeropuerto, todas las terminales y buena parte de los barrios.Va a contar con la ventaja de una tarifa fija en un país donde los taxis tienen misteriosos criterios de cobranza, y encima va a terminar llegando más rápido a destino y con menos bocinazos.

2.Acostúmbrese a descifrar los “no” que se camuflan entre palabras amables. Resulta que a muchos mexicanos no les gusta decir que no; entonces, por ser amables, de pronto pueden darle direcciones hacia un lugar que no conocen, o dejarle esperando un mail que nunca va a llegar. Que no se malinterprete, no es de deshonestos ni de incumplidores, es de pura buena educación. Así que sepa que si le dicen algo como “órale manito, yo que sé” probablemente le están queriendo decir ( muy amablemente) que ni se le ocurra pensar en eso.

3. Visite la casa de Frida, pero no olvide visitar también  la de Trotsky. En un mismo barrio ,va a poder encontrar todo el color de una artista de por más mexicana y todo el gris de un revolucionario del siglo pasado. Entre el brillo de la casa azul, de sus jardines y los bellos vestidos de Frida; y  las sombras de las habitaciones, los balazos en la pared y el viejo escritorio de Trostky; usted va a poder apreciar y conectarse con las bellezas, los dolores y sobre todo los contrastes de una época de gente importante.

4.Pruebe los tacos al pastor, que es la delicia de la que todos los no vegetarianos se enamoran en esta ciudad. Bueno, en realidad yo le diría que pruebe todo lo que pueda, que en el DF hay de todo y todo muy rico (y barato).
5. Vaya a Chapultepec. Al parque, al castillo, a los museos. Destine un día entero: varias horas para el museo de antropología, un tiempo para el castillo, un rato para pasear, pero no olvide guardarse al menos una horita  para ir al Audiorama a digerir un poco la  información que recibió en las últimas horas. Busque el  camino, y descubra esta pequeña burbuja de bosque-músicaclásica-lectura en medio de la cuarta ciudad más poblada del mundo.

6. Visite el zócalo, no se pierda el paseo por los edificios históricos llenos de murales. Aprenda el paso a paso de la historia mexicana entre escaleras y galerías. Alucine con los detalles de los murales, diviértase (u horrorícese) con las anécdotas. Antes de pagar un citytour por ahi, sepa que hay unos gratuitos (en realidad a contribución voluntaria) que realmente valen la pena.

7.No olvide cargar su crema hidratante, aceite de coco o algún implemento que  le permita humectar su piel. Porque su órgano de mayor superficie estará en permanente contacto con el smog que todo lo rodea. Apenas en unas horas, usted puede notar como  se le comienza a secar la piel y los labios, y , en apenas unos días puede encontrarse con su nariz despelechada o sus arrugas mucho más marcadas.

8. Vaya a todas las muestras de arte que pueda. El DF le ofrece una variedad gigante en cuanto a arte refiere. En el centro de la ciudad puede  encontrar desde esculturas de barro crudo a robots supertecnológicos que además de ser arte, pueden reciclar el agua de una veintena de casas. Averigüe si hay inauguraciones en esas fechas, y no se pierda la  belleza de este grupo humano tan peculiar que son los artistas independientes.

9. Vaya a los mercados, si quiere visite los más conocidos y llénese los ojos; pero por favor no se pierda la chance de conocer algún mercado de barrio, o visitar algún tianguis (mercado callejero). Conozca ese universo tan peculiar donde puede comprar desde brócoli hasta un televisor, aproveche para probar las muestras que le ofrecen, e intente comprar justo después de alguien local, así escucha de antemano los precios reales.

10. No salga huyendo , déjese atrapar… Que la CDMX es un monstruo, pero de tanto que tiene para ofrecer. Si usted sobrevive a los primeros días, la ciudad es suya. Intente alojarse en algún barrio residencial y conocer gente local. Coma comida corrida, salga a caminar; que no por nada 20 millones de personas eligen para vivir este lugar.

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