Caribe – México

Si usted está por encarar este destino paradisíaco, he aquí algunas sugerencias…

  1. Quizás sea demasiado tarde y ya tiene sus reservas hechas, pero mientras pueda evite los all-inclusive . No hay nada de malo en poder comer y tomar lo que una quiera a cualquier hora, el problema de este régimen es que termina obligandole a quedarse varado en un solo lugar. Y creáme que , en la ecuación final, el “gratis” de ese solo lugar le hace perder mucho más de lo que puede ahorrar.
  2. Consiga una bicicleta, que el terreno es llano, y los pueblos-ciudades están preparados para las ciclistas. Rente, compre, pida prestada una bicicleta con canastito, prepare unos sanguchitos y conozca las playas que quedan un poco más alejadas, las que se salen del circuito obligado de los peatones de pocas caminatas.
  3. No compre artesanías en tiendas no artesanales. La artesanía mexicana es hermosa, y el caribe muy turístico, combinación que deriva en grandes tiendas con simulacros de artesanías a precios de originales. Asegurese de no comprar cosas hechas en serie a precios de obras de autor. Acerquese a algún artesano, a un puestito (o al menos a un negocio que no se parezca a un supermercado), y pregunte,  toque, y regatee; llévese alguna cosita que sepa que fue hecha con un par de manos amorosas.
  4. Saque muchas fotos. Los perfiles, las portadas, y los portarretratos, van a estar agradecidos. Aproveche el turquesa del agua, el blanco de la arena, el verde de la selva, y el dorado-colorado-quizáscamarón de las pieles al sol y provea a toda su familia de retratos actualizados.
  5. Vaya a más de un  cenote. Disfrute de estas bellezas y de paso escape un poquito de los calores intesos  de la playa. Llénese los ojos de turquesas, azules y verdes; vea pececitos, tortugas y murciélagos. Aproveche hasta el último minuto, que casi todos van apenas medias horas en medio de excursiones furiosas. Vaya con tiempo, tenga un rato el cenote para usted sola, nade, duerma una siestita en la sombra, tome unos mates, y vuelva a nadar.
  6. Visite la playa muy temprano, si tiene suerte va a estar toda para usted.  Busque un lugarcito tranquilo,  y -si se anima- haga topless . Métase al agua, disfrute de la libertad, la frescura y la comodidad que siempre sacrificamos  en pos de un pudor algo extraño.
  7. Consiga una máscara-googles-antiparras y haga snorkel. Aproveche las playas pobladas, métase un poco hacia adentro del mar y descubra los tesoros que los turistas van dejando en su camino. Si tiene suerte ( y valentía para bajar a buscarlos), de la excursión seguramente volverá con una interesante cantidad de máscaras y tubitos de snorkel, diversos accesorios para el cabello, y seguramente más de un par de lentes de sol.
  8. No se le ocurra dejar comida sin refrigerar por mas de unas horas, que sino va a quedar sorprendida de la velocidad con la que los bichos-bichitos-microorganismos se las arreglan para hacerse un banquete con su sanguchito. Y si viene por un rato largo, tampoco deje ropa guardada por mucho tiempo, que va a terminar toda verde, cual si fuera un Increíble Hulk de la humedad.
  9.  Le sugiero que no vaya a delfinarios ni parques temáticos, menos aún con animales involucrados. Porque más allá de las consideraciones éticas que corresponden, lo más bello del Caribe mexicano es justamente la naturaleza, esa exuberancia que no necesita empaques.
  10. Respete la diferencia, de ritmos, del idioma, de costumbres. Que aquí le van a tratar muy bien, pero a veces no va a hacerse todo como a usted le gustaría. Es que aunque hablemos el mismo idioma, no tenemos exactamente las mismas maneras y a veces no es fácil entendernos.  Y aunque tengamos el mismo reloj, no todos llegamos al mismo tiempo. No se impaciente, no desespere y mucho menos intente que todo salga como usted quiere. Disfrute de lo imprevisto, aprenda de lo diferente.

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