Ningún lugar

Si usted quiere viajar a ningún lado, le acerco la guía clave para asegurarse ese destino…

  1. Preocúpese mucho por el dinero. Imagine todos los gastos extras que tiene vivir afuera. Abrúmese, siga la subida del dólar, piense en todo lo que se le iría en impuestos. Y nunca, pero nunca, intente sacar cuentas de los detalles  (no vaya a ser cosa que,al final,el gasto no se tan grande y pueda terminar tentándose).
  2. Apueste a lo seguro. Asegúrese de saber las rutas, los alojamientos, los horarios de cada cosa que va a hacer. Reserve hasta el taxi desde el aeropuerto al hotel, del hotel a la playa, de la playa a su casa. Establezca fechas, nombres y horarios. Controlelo todo, y si no puede controlarlo no lo haga. Quizás lo mejor sea meterse en un crédito para tener una casa (a la que volver), solicitar un plan para un auto nuevo (con el que algún día viajar), y por un par de años no tomarse las vacaciones, así no pierde de ganar un poco más de dinero, total seguro que lo va a necesitar llegado el momento.
  3. Coma sólo la comida de su país. Nada de cosas raras. Latas de atún y arroz en la valija, pizza, macdonalds y mucha cocacola enlatada. No vaya a ser que le tiente una comida callejera en un pueblito mexicano, o que sucumba a la tentación de un lassi en plena India, no corra esos riesgos innecesarios. Nada de enamorarse de sabores nuevos, nada de extrañar un buen curry o un rico falafel. Para nostalgias tenemos las épocas doradas, nada de andar añorando chilaquiles o  choclos asados.
  4. Haga del viaje su ídolo, su sueño de tan esperado,y nunca perseguido. Elija destinos muy lejanos, quiera ir a un lugar del que no sabe el idioma ni las costumbres. Sueñe con irse tan lejos, que solo intentarlo quede más lejos todavía. Imagine pirámides y tajamahales, e invierta su dinero en raíces, adornos, muebles y todas esas cosas que no entran en ninguna valija.
  5. Vea mucha televisión, y créale todo a los noticieros. Tenga miedo, que el mundo es inseguro. En una parte a una la linchan, en otra las bombas explotan. Que la siguen, la acribillan, la ignoran. Cuídese del terrorismo, no conozca las pirámides, ni la torre Eiffel, ni los mares del Caribe. Que no le pillen desprevenida, que no le vayan a prender fuego las viejas curiosidades o esas estrambóticas ideas de andar confiando en la gente.
  6. No se anime a usar baños públicos, ni inodoros ajenos. Sólo use el inodoro que lleva su nombre. Créame que es una de las decisiones más sensatas en estos tiempos, casi tan sensata como realmente práctica. Porque qué es eso del cuerpo pidiendo detenerse en lugares extraños, mejor aun no vaya usted a lugares extraños, no vaya a ser que el cuerpo no logre detenerse a tiempo.
  7. Relaciónese con gente celosa. Cuéntele de su viaje a toda personalidad boicotera que encuentre por el camino. Hablele de sus sueños y desnude su alma, pero sobre todas las cosas escúchelas: que seguro saben de mil razones por las que no hacerlo, y más aún le pueden sugerir otras tantas opciones mucho más sensatas. Asegúrese de tener parejas que la persigan y le recriminen por las no llamadas, que esas son las especialistas en garantizar que los viajes queden en las valijas armadas y las puertas bien cerradas.
  8. Nada de andar curioseando. Ésta es una clave de la no-viajera. Nada de leer libros de otros lugares, nada de googlear imágenes de playas fantásticas, o de ver películas en escenarios remotos. Los blogs y las revistas de viajes quedan oficialmente vedados. La clase de historia y geografía deben quedar en el olvido, y las preguntas raras, bien guardaditas en los bolsillos.
  9. Juzgue mucho, y tenga bien claro que su país-provincia-pueblo-casa son los únicos lugares donde las cosas se hacen como  se debe. Sólo allí se habla su idioma correctamente, los negocios se atienden de la mejor manera,  los baños se limpian como corresponde y la gente se viste decentemente. Sólo ahí las cosas son como  deben serlo, es que el resto de la gente son fríos o muy calientes, chusmas o demasiado independientes, sucios o ya relucientes.
  10. No hable con viajeros. Usted bien sabe que no se puede , y no es cuestión de que ande buscando quien le contradiga. Disfrute de la compañía de gente sensata y bien ubicada en este mundo. Nada de hippies, aventureros, o simples caminantes; no, busque gente que le hable de los viajes de ensueño, de las promesas de tierras que jamás deben ser descubiertas. Hable con gente que piensa en todo lo que haría y asegúrese de que sería perfecto; no vaya a ser que se encuentre con un viajero que le cuente que lo hizo, que sí se pudo y que fue lo que fue, mientras estuvo siendo.
  11.  Y así, como de yapa-bonus-premiodefindeciclo, le paso la última instrucción, la más importante, la clave que le puede ahorrartantas travesías innecesarias: Espere. Espere a que todas las condiciones estén dadas, a que el dólar baje, a que los aviones se hagan anti-caídas, a que se acaben las guerras y la gente sea más decente. Espere, que buscar la perfección perfecta le asegura una vida sin los sobresaltos de andar recorriendo este mundo tan incorrectamente imperfecto, tan intensamente desafiante y tan extrañamente diverso.

 

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