Por qué serán tan felices los daneses? (parte 1)

Por Ely, desde Copenhague, Dinamarca.

Llevo un año y medio viviendo en Dinamarca y formando parte de la sociedad lo mejor que puedo: me vine para hacer mi master y el gobierno danés me considera como cualquier otra estudiante local. Con eso, quiero decir que no soy una pieza del puzzle que se pierde y se reemplaza fácilmente gracias a programas europeos muy accesibles como Erasmus, que te permiten mudarte a otro país 6 meses y volver a tu casa después de esa estancia. En ese sentido no soy una pieza más del puzzle, soy parte, de manera algo fija, de la sociedad danesa. Tras tomar esa decisión de mudarme a Copenhague hace aproximadamente dos años, decidí salir de lo que para mi era conocido, de mi zona de confort como se la suele llamar, y decidí ver algo nuevo.

Decidí ir a ver algo que no conocía, decidí emprender un camino distinto, andar en caminos muy lejanos y que a la vez no fueran tan distintos ni lejanos, sin esperármelo.

De hecho, cuando llegué a Copenhague, las maneras de vivir que fueron distintas de lo que ya conocía por haber nacido en un país del primer mundo las contaba en pocos dedos. Si bien de Copenhague no se sabe tanto, se sabe que es una parte del mundo occidental. Una parte del mundo donde se puede comprar cualquier cosa (las últimas computadoras y el ingrediente sano de moda), donde hay wifi, donde hay buenas universidades, arquitectura linda, calles limpias, donde la gente habla inglés.

Al principio de mi estancia, cuando la gente afuera del país me preguntaba lo que tenía de especial Copenhague, podía responder que justamente no era tan especial. Me costaba entender los clichés que siempre había escuchado, que los daneses eran cerrados, que eran ese pueblo lejano de vikingos felices en sus tierras nórdicas. Para mí, eran normales, simpáticos, abiertos y confiados, muy amables y simples.

Simples.

Playa en el norte de Jylland, región del oeste.

Después de un año y medio en Dinamarca me doy cuenta de que la simpleza que habita la vida de los daneses es lo que los hace especiales, lo que hace del país un lugar especial. Los daneses viven de manera muy simple. Será eso el secreto de una vida feliz?

Según estudios que revelan la felicidad de cada país, Dinamarca en el 2016 quedó (otro año) en el top 5 de los países donde se vive mejor. Y eso tendría que ser por lo que tienen, verdad, ya que la lógica capitalista implica que eso es lo que una necesita para ser feliz: casas increíbles, últimos autos, viajes increíbles, los mejores sueldos, la mejor calidad de comida, todo high-tech, lo mejor en todo.

Y no es así.

Es muy común ver a estudiantes en la facultad sacando zanahorias, pedazos de pepino, queso y pan de centeno de tupers o bolsitas de plástico. Si bien se nota un interés en tener computadoras Apple y los últimos iPhones, también se visten de jean’s de los años 90 con zapatillas blancas todo el verano, temporada que pasan con mucho gusto en las playas de su país, alquilando “sommerhuse” (casas de verano) con sus amigos de toda la vida o su familia, lejos de todo, con juegos de mesa, baños en el agua fría, caminatas en la playa, cervezas y velas en el programa.

Nada extravagante. Todo muy simple.

Además de eso, tienen una manera especial de relacionarse entre ellos, que no logro a identificar totalmente por limitaciones lingüísticas (mi nivel de danés está limitado aproximadamente al de una niña de 4-5 años). Con mi nivel básico logro a entender que los daneses se relacionan de forma muy informal.

Por ejemplo, en la primera reunión del 2017, el jefe de mi empresa empezó la lista de hechos negativos con 3 o 4 enormes “hvad helvede, man” (equivalente de un me estás jodiendo, chabón argentino, un qué fucking chiste salido de lo más profundo del ser) hablando de la elección de Trump como presidente de EE. UU. Para darte otro ejemplo, en mis clases en la facu varias veces tuve la sensación de que mi compañeros daneses ya se conocían desde hace unos años cuando hasta unos minutos antes de ponerse a trabajar en grupo nunca se había visto por la universidad. Para mí este aspecto de la sociedad danesa muestra lo poco elitista y arrogante que son y la concepción simple que tienen de las relaciones humanas.

Amagerstrand – en el cielo se ve un avión saliendo del aeropuerto de Copenhague, a 20′ en metro desde el centro de la ciudad.

Y también me di cuenta de que tienen una manera muy sencilla de pasar el día: van al trabajo o a la universidad y salen entre las 3 y 4, en invierno cocinan temprano y en verano van a la playa. Cada día se parece más o menos al otro, con unos cafés calientes a la mañana y tiempo para disfrutar libremente de la tardecita/noche, con fines de semana haciendo algo de deporte, saliendo según la edad, cenando en familia y amigos cada tanto, caminando y andando en bici de acá para allá, pasando mucho tiempo afuera cuando sale el sol y prendiendo muchas velas cuando se hace de noche, y sin nunca pensar que capaz su vida esté algo vacía, sin nunca preguntarse si así, como están las cosas, con tener lo que necesitan, les falte algo.

Hoy en el trabajo escuché un hombre decir que no se podría mudar a otro país porque no podía andar en bici como lo hace acá en Copenhague. Simple.

En el próximo artículo sobre la felicidad de los daneses: compasión y sentimiento de responsabilidad. 

Ely

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One Reply to “Por qué serán tan felices los daneses? (parte 1)”

  1. Pasando en limpio, hay que andar más en bici, comerse un pepino de vez en cuando y negociar con el jefe para salir más temprano (?)

    Hablando en serio, para mí la bici, como medio de transporte ecológico-full of freedom-simple resume y simboliza de alguna manera la mentalidad danesa (teoría bicicentrista de la felicidad :p)

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