Cosmética Natural II -sin complicaciones-

¿Qué viene después de dejar de comprar frascos de colores? ¿Acaso empezar a gastarnos todo en nuevas promesas de sostenibilidad? ¿Aprender de química y hacer unos productos súper fantásticos en casa? ¿Andar todas olorientas por ahí? ¿Cómo sería una alternativa posible a la cosmética industrial?

En el post anterior les contaba cómo empecé a deshacerme de mis frasquitos de colores. Hasta ahí, mi propuesta era parar de comprar productos de cosmética innecesarios, invasivos, poco ecológicos y menos sustentables. Hasta ahí, todo bien. El problema se me presentó cuando se nos acabó el desodorante, porque ni aún toda conciencia ecológica puede contra el olor a transpiración de un día de verano en Asia. En un intento medio desesperado, compré un cosito aparentemente ruso, que  aparentemente era piedra de alumbre, pero que ni en lo más aparente me sirvió.

Tras el rotundo fracaso de este primer desodorante sustentable, volví a comprar uno industrial; pero empecé un camino de clicks y googles para dar con una opción que sí me funcione. Entre idas y venidas, empecé a encontrar algunas recetas, propuestas, ideas. Algunas muy sofisticadas para mi vida de mochila e indefinición, y otras un poco más cercanas.

Cada vez que leía “cómo hacer su propio jabón en casa” me emocionaba, pensando en que ya tenía resuelto mi tema, pero tras un click siempre aparecía una lista de ingredientes prácticamente imposible (que veinte frascos de vidrio oscuro, que 2gr de colágeno y 3gr de vitamina D, que explosivos multicolores y arcillas de mares lejanos o aceites de rosas pakistaníes). Fueron muchas horas, días, y hasta semanas de clicks, redes sociales y búsquedas, para terminar descubriendo que lo que realmente necesitaba eran apenas un par de cosas, y que encima se conseguían en cualquier supermercado por ahí.

Les presento la clave con los que prácticamente resuelvo todo mi neceser sin (demasiadas) complicaciones,

 

Básicamente así armé mi neceser, un tanto más liviano, otro poco más barato y mucho más sostenible.

Estos son mis ingredientes-elementos clave para una cosmética natural simple y posible. Pero no se dejen distraer por las fotos,que lo que realmente vale, con o sin casa, con o sin viaje, con o sin mochila, es el verbo. Porque no importa tanto cambiar de un polvo a otro, o de una sustancia a otra; se trata (siempre se trata) de la acción que cambiamos, que si ven bien, para unos y para otros, lo que realmente transforma es, en vez de comprar tanto, encargarnos de usar lo que nos hace bien.

Valentina.

El próximo viernes, les comparto las combinaciones, recetas, ideas para facilitar el paso a la acción.

 

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