Escribir en femenino

Por Ely, desde Copenhague, Dinamarca.

En francés, cuando se aprende a escribir, siempre se escucha que “el masculino gana” cuando se trata de usar adjetivos que definan a mujeres y hombres a la vez, o cuando se trata de cosas que sean universales. Por qué tendría que ser así? Por qué el masculino tendría que “ganar” siempre, cuando en el mundo viven tantas mujeres como hombres? Cuando tantas mujeres como hombres usan el idioma?

Decidir hablar en femenino cuando las reglas de gramática dicen que la O tendría que ganarle a la A cuando se trata de hablar de lo universal, de lo general, tiene que ver con un intento de encontrar nuestro lugar en el mundo. Somos dos mujeres hablando, y si bien nuestra meta no es excluir a los hombres, tiene poco sentido escribir en masculino cuando estamos contando desde nuestra perspectiva.

Escribir en femenino tiene que ver con tratar de cambiar la perspectiva, de deshacerse de automatismos que desde siempre tenemos, de los que ya no nos damos cuenta. Muchas veces ya tuvimos y aún con esta decisión ya tomada vamos a tener que revisar artículos y sacarle la O a un “uno” por un “una” A… Capaz en el lenguaje, en el idioma, empieza el encuentro de su lugar, de su voz – de nuestras voces.

Somos muchas cosas y dentro de esas cosas somos mujeres, entonces escribir en femenino tiene que ver con darles importancia y espacio a nuestros mundos, sin excluir otros, tratando de elegir el lugar que queremos ocupar.

Por Valentina, desde Tulum, México.

Nos enseñan que el “nosotros” incluye a ellos y a nosotras por igual. Pero de igualitaria nada tiene esa denominación, si la sola presencia de un hombre puede anular la A de miles de mujeres, si entre diez pares de ovarios la sola presencia de unos testículos justificara el uso de la O”universal”.

Que no es justo,estamos de acuerdo que no es justo; y que no hay maneras unánimes de resolverlo, tampoco las hay. Por eso, entre discusiones y letras varias ( que la X, que la E, que el mismísimo @) terminamos por decidirnos por la A.

Y aunque en realidad era lo más lógico y sencillo, fue todo un tema darnos cuenta que somos dos mujeres escribiendo. Así de simple, así de fantástico. Volvernos un poquito democráticas en nuestro favor y recordar que probablemente somos mas mujeres leyendo esto. Y que, encima, los varones que llegan a este espacio, seguramente tendrán la sensibilidad de entender la importancia que tiene para nosotras nombrarnos, visibilizarnos, encontrarnos y hablar desde nuestras voces, que son voces femeninas.

Que vamos a hablar de menstruación y viajes, de cosmética y países, de alimentación y política. No porque un tema sea más “femenino” que otro, ni porque este sea un blog de cosas femeninas; sino porque desde nuestro lugarcito que es uno, en el que somos una,desde ahí escribimos.

 

Porque acá no se trata de quien gana, ni de quien define a la otra o al otro… Sólo de quienes escribimos, desde donde escribimos…

Eliminando automatismos, reconociéndonos presentes.  Sin prisa sin pausa se trata de mantenerse en movimiento y este viene a ser otro intento de caminar en nuestros términos… Por ahí empezamos, escribiendo en femenino.

 

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