Tratando de empezar mi mudanza intracontinental

Por Ely, desde Copenhague, Dinamarca.

Últimamente me siento muy estresada. Puedo identificar patrones mentales, actividades que hago o que me gustaría hacer, pensamientos que me pasan por la cabeza, humores por los que voy pasando. Tengo que cuidar areas de mi cuerpo más de lo habitual para no dejarles naufragar debajo de olas de tensión.

Siento la necesidad de meditar, lo que solo me pasa en momentos cuando no puedo callar mi mente, junto a la necesidad de leer mucha literatura fantástica (ahora estoy re-leyendo Harry Potter 6). Quedarme sentada más de unas horas me parece imposible. Me siento muy impaciente y tengo menos ganas de levantarme a la mañana. Quiero chascar mis dedos y que hayan pasado unas semanas y haber ya llegado a destino, y terminar con este momento de transición, que recién empezó.

Pero por mucho que lea las aventuras de Harry Potter, todavía no soy maga, no puedo chascar mis dedos y saltearme estas dos semanas. Estoy por cambiar de país de residencia y eso lleva su tiempo.

Callecita en el centro de Copenhague

 

En estas dos semanas que ya empezaron tengo mucho que hacer, empezando por llenar mis valijas de cosas que todavía me sirven, tirar las que ya no, darme cuenta de todo lo que sigo comprando y que ya no me es necesario, no lograr tirar cosas porque capaz un día de esos me podrían servir. Quiero llevar a un contenedor de ropa todo lo que llevo transfiriendo de mochila en mochila y de armario en armario sin usar, y quiero llevar todos mis libros conmigo pero no sé cómo hacer para que haya lugar para todos en mis valijas y mochilas, y tengo que sacar las fotos de los muros de mi cuarto y decidir qué hacer con mis portavelas, mis ustensilios de cocina y los frasquitos de especias, tengo que decidir qué hacer con mi bici, si la dejo dónde dejarla, si la llevo cómo llevarla, tengo… Una lista entera.

También quiero disfrutar los últimos rayos del sol del invierno danés; quiero caminar y andar en bici en las calles que todavía no conozco; quiero tomar todos los cafés que no tomé en los cafés que todavía no conozco; quiero volver a mis lugares preferidos; quiero despedirme de la facu,  del trabajo, de mi casa, de la gente, de los lugares, de los animales, de la naturaleza, de los metros y de los buses, y de los sonidos del idioma en la calle. Quiero ver unos últimos atardeceres desde la biblioteca; quiero ir a escuchar música a la playa; quiero agradecerle a la gente que tuve la suerte de conocer en mi camino; quiero ir por última vez al estudio de yoga. Y…

De repente, me quiero poner a llorar y al segundo siguiente, saltar de felicidad; ahora mismo quiero caminar por el aeropuerto de Copenhague y salir de ahí por última vez como residente del país y a la vez quiero que el tiempo pase lo más lento posible hasta ese momento tan importante.

 

Cosas que pueden pasar en Dinamarca…

Hay que empezar. Tengo que empezar con todo eso. Y a pesar de que estas palabras sean simples, los actos que conllevan no lo son.

Empezar significa darse cuenta. Darse cuenta de que pasaron muchas horas, muchos días y muchas noches, muchos meses y hasta casi dos años desde que llegué a Dinamarca. Ahora me tengo que despedir de esas horas, de esos días y de esas noches, de todos esos meses y de esos casi dos años que pasé en este país. Empezar significa acordarse de momentos que pasaron y preguntarse qué sorpresas están esperando del otro lado del aeropuerto. Empezar significa adaptar la imagen que una tiene de si misma, internalizar los cambios, reflexionar sobre los actos buenos y los que no lo fueron tanto, pensar en lo que provocó felicidad y decidir seguir andando por ese camino.

Las partidas son siempre agridulces. Partir de un lugar significa dar un paso muy importante e inevitable; significa el final de algo que es seguro, hacia un principio a veces muy inseguro. Da miedo y entusiasma a la vez. Si bien sé que ahora no le estoy diciendo adiós a Dinamarca, ya que en los próximos meses voy a volver, esto es más bien el final de un capítulo, una despedida emocional… Un paso hacia adelante.

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