Desodorante Natural (mi versión)

Como les vengo contando, esto de “pasarse” a una cosmética natural, se trata de ir buscando y encontrando las opciones que son mejores para cada una, a cada momento. En esto siempre hay mucho de prueba y error. Porque recetas hay miles, y las opciones son millones, aquí les comparto mis pruebas (y  mis errores), para que ustedes puedan hacer sus propias versiones:

Primer prueba: Desodorante en Spray Citrus (2013)

Mi primer intento fue con un desodorante en spray que compré  hace unos años. Lo conseguí en una dietética en Córdoba, costó alrededor del doble de un desodorante común y lo usé apenas un par de veces. El dato me lo había pasado una amiga a la que le había funcionado muy bien, la única aclaración que me hizo fue que debía ponerme más de una vez al día para seguir sin olor.

Lo usé apenas unas veces, y al principio se sentía muy bien. El efecto del spray, junto al aroma citrus, me daba una sensación de frescura muy agradable. El problema era que una vez que pasaba un tiempo, cuando empezaba a transpirar, el olor era muy intenso, aun más que cuando no lo usaba. No era para mí.

Segunda prueba: Bicarbonato de sodio.(2013)

Mi segunda prueba, también en Córdoba, fue con Bicarbonato de Sodio. Tras mi fracaso anterior, quise probar con algo más fuerte, y en términos de olores fue mucho más exitoso. El único tema fue que, en apenas unos días de uso, terminé con las axilas bastante irritadas. No era para mí.

Tercera prueba: Piedra de Alumbre.(2015)

Este fue el fracaso más estrepitoso de todos. Compré una piedra de alumbre en una tiendita de Tailandia y quise probarla de inmediato. Fue casi como agregarme una loción con olor a transpiración, el olor fue más fuerte que nunca. Debo decir igual que quizás esta versión de la piedra de alumbre no fue la correcta, ya que no fue comprada en el lugar más confiable sino en una tiendita entre naturista y turística en una ciudad de la costa . Claramente, no era para mí.

Cuarta prueba, la vencida: Desodorante Natural de una marca cordobesa (2015)

Este intento fue gracias a mi pasión por el trueque. Estábamos participando en una feria artesanal, y en mi gira de búsqueda de intercambios, vi un puesto de Cosmética Natural y les propuse un trueque. Yo les di una remera-blusa-camiseta y ellas (dos hermanas,mentoras de esta marca que no logro recordar el nombre) me dieron un desodorante, un bálsamo labial y una crema para los ojos.

Este desodorante, no solo funcionaba sino que también tenía una textura muy agradable. Este sí que era para mí.

Quinta prueba, la mía: La Receta (2016)

Ya en México, se me estaba acabando el desodorante que por fin había funcionado, no encontraba el mismo y los otros que había en el mercado no me convencían.

Hasta ahora: me había gustado el aroma citrus del primer intento, la efectividad del segundo y la textura del cuarto. Con eso en mente, busqué todo tipo de recetas en internet, hasta que justo antes de que se acabara el que tenía, apareció esta versión que reunía las condiciones de aroma (por el aceite esencial), de la efectividad (por el bicarbonato) y de la textura (por la fécula de maíz y el aceite de coco); y que además era lo suficientemente simple y económico como para poder hacerlo en mi vida nómada.

Acá les comparto la receta en versión videito, para que empiecen a hacer sus pruebas (y errores):

 

Algunas indicaciones extra, serían:

  • Elegir bien el Aceite Esencial. Pueden elegirlo en base a su aroma y/o sus propiedades. Por ahora yo he probado con Menta, Limón, Tea Tree y Lavanda. Los voy cambiando según lo que necesito en cada momento, por ejemplo: el de Menta es muy refrescante y me viene bien cuando estoy en lugares muy calurosos, mientras el de Lavanda es ideal para cuando tengo la piel de las axilas sensible.
  • El Bicarbonato puede ser demasiado fuerte para algunas pieles sensibles, siempre está la opción de poner menos cantidad de Bicarbonato y más Aceite de Coco.
  • El Aceite de Coco puede ser líquido o sólido dependiendo de la temperatura; por ende la textura va a variar según el lugar donde estés. Esto significa que a veces para la fabricación del desodorante, hay que calentar un poco el aceite (el video está hecho en el Caribe, por lo que la temperatura ambiente se encarga muy bien de dejarlo líquido). Dependiendo de tu lugar, las opciones son: regular las cantidades para lograr la textura deseada, o bien- si se quiere hacer tipo “barra”- ponerlo en refrigerador-heladera una vez preparado para que quede sólido.

La clave es entender que no se trata de un antitranspirante , que te pones una vez y dura horas y horas como estamos acostumbradas. Con estas opciones naturales, hay que estar atentas y disponibles para retocarse cuantas veces sea necesario. No es magia, tampoco un gran sacrificio. Es cambiar un chip, es elegir opciones que no nos hagan tanto daño. Es buscar, de las miles de recetas, y los millones de opciones, aquella que simplemente “Es para mí”.

Ojalá les sea útil, ojalá hagan sus versiones. Me encantaría escuchar de sus pruebas y errores; para seguir compartiendo, para seguir aprendiendo.

Valentina

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