La vuelta a casa y los miedos que conlleva

Por Ely, desde Lyon, Francia. 

Dejé mi casa a los 17. Me fui al país vecino, a 150km de donde me crié; si bien no fue una gran partida, fue para mí el principio de aventuras sin parar. No me equivoqué: pasé los últimos 5 años y pico caminando por ahí y por allá, anotando en mi lista mental países que quería conocer, como turista o empleada (o los dos), cuándo y para qué, y hacia ellos caminé.

Hace unos meses pensé que no iba a volver a Francia, o por lo menos que todavía no había llegado el momento. No quería pasar más de dos meses en mi país y no entendía muy bien por qué; le decía a la gente que quería seguir explorando; me decía mi misma que Francia era aburrida porque ya la conocía; cuando, en realidad, me daba miedo.

Miedo.

Volver a casa me daba miedo. Porque quizás significaba que me iba a quedar allá toda mi vida, que iba a ser como la gente que se instala en su zona de comfort y que no sale nunca más. Pensé que si volvía, era para siempre, porque me iba a dejar “ser”, dejar “vivir” y que nunca iba a poder volver a encontrar la energía que me sale cuando estoy en otro país, en otro ambiante, la curiosidad típica de los viajes.

Me fui cuando terminé la secundaria y significó para mí libertad. Libertad de hacer sin tener que dar razones, sin tener que explicar; así se sintió cuando me fui de mi país. Volver a Francia significaba volver a estar encerrada en clichés, en expectativas, en tener que explicar, en tener que contar, en tener que decir por qué esto o lo otro, por qué no esto y por qué no lo otro.

Y volví. Volví y el primer día que volví dije que me quedaba 6 meses y no más, que era para terminar una cosa y no empezar otra. Dije que no podría encontrar un trabajo que me gustaría, que no podría hacer lo que quisiera, que acá no hay esto ni lo otro y por lo tanto, no puedo estar feliz y pronto, muy pronto, me iré.

Llevo casi dos meses en Francia, pero no volví a mi ciudad, y es cierto que se siente distinto. No sé si me gusta, pero no me disgusta. Ya casi no me provoca nada escribir que este artículo está escrito por Ely, desde Lyon, Francia. Si bien parte de mí sigue pensando que mi vuelta es algo de paréntesis, que no es mío, me estoy conformando con que no está tan mal.

Algo pasó. Mis miedos se quedan conmigo pero estoy aprendiendo a manejarlos, estoy tratando de entender por qué no me quiero quedar, tratando dejar de pensar que el país es el problema; estoy tratando de hacer una actualización mental y entender que yo cambié, que yo soy la que decide si me quedo toda la vida, si me voy, si me dejo comer por la zona de comfort y si transformo esta zona en algo nuevo, con todo su significado.

Puede que sea sólo algo mental; y me pregunto, qué son los miedos si no sólo son mentales? Y escribiendo que me estoy conformando ahí arriba sonó una alarma, una alarma que dice que la casa de antes no es la casa de ahora, simplemente por el hecho de que la persona que la habita no es la misma de antes, y no es una persona que se conforma. Por qué conformarme ahora?

– Ely 

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One Reply to “La vuelta a casa y los miedos que conlleva”

  1. Ely
    Je sens que t’écris avec ton cœur y c’est magnifique .
    Tu es comme tu es , n’importe pas où tu habite !!

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