Viajeras introvertidas y sus ventajas

Por Ely, desde Lyon, Francia.

Cada viajera lo sabe: el mundo está lleno de paisajes muy distintos cada uno del otro. Existen lugares calurosos y fríos, algunos oscuros y otros luminosos, algunos grandes y otros chicos, desiertos, montañas, lugares verdes y amarillos, cielos azules y cielos blancos…

A mí me gusta pensar que hay tantas maneras de ser como de paisajes.

Y en nuestros entornos, nos tienden a decir qué es el buen tipoi de persona, cuáles son los defectos y cuáles son las fuerzas, las maneras de ser perfectas y las estúpidas.

Ser introvertido supuestamente es malo; de hecho, si escribes “ser introvertido” en Google, es la primera frase que te propone buscar. Ser extrovertido, si bien tiene sus inconvenientes, se valora y hasta puede dar envidia.

Por suerte, en mi mente, ser introvertida siempre fue una ventaja. Pocas veces hacer las cosas sola me dio miedo, y muchas veces sé que mis decisiones son las mías: pasé mucho tiempo conmigo misma cuando las demás estaban pasando mucho tiempo juntas, contando mucho, compartiendo mucho.

Y no es que tiene que ser una guerra entre cuál de las dos caractéristicas es mejor. Yo, por ser introvertida, pasé mucho tiempo sola y me ayudó a conocerme a mí misma. Viajando, le encontré más ventajas aún y si te da miedo viajar porque sos introvertida, si te preguntas si realmente viajar no es sólo para los extrovertidos, te comparto unas razones para mostrarte que puede llegar a ser lo contrario.

     • Abrirse cuando se siente

Si sos introvertida, no significa que sos “cerrada”. Una introvertida es una persona que vive mucho en su cabeza, en grados más o menos intensos: estás mucho en tus pensamientos, no sentís la necesidad de contar lo que haces, y no ves ningún inconveniente a estar sola.

Sin embargo, también aprecias la compañía de las demás. Viajando, de cualquier manera que sea, conocerás a gente nueva. Pero vos tendrás el lujo de elegir cuando juntarte a las demás y cuando sentirás una preferencia hacia tener tus aventuras propias y secretas.

     • Descubrimiento personal a la velocidad de la luz

Tu ventaja, entonces, es que te sabes escuchar. Con todo lo que vivís viajando, aprendes una cantidad innumerable de cosas cada vez más interesantes, sorprendentes, especiales; y tu introversión te da mucho tiempo con vos misma para procesar todo ese nuevo. Si estás tan atenta a tus pensamientos como a tus sensaciones, muy rápido descubrirás nuevas cosas tuyas. Te darás cuenta de que las sensaciones fuertes te gustan (quién lo supiera!), que no hay nada más lindo que la literatura alemana, que sacar fotos te parece una pérdida de tiempo (“pero todo el mundo saca fotos!”), que no está tan mal cocinar (y ya te parecía una aventura hacer un sanguiche de queso en casa), y que los festivales son muy cool (y eso que los odiabas).

Te vas a sorprender vos sola en más de un asunto. También podrás usar tu burbujita para ajustar esa visión que tenés de vos misma, y añadirle un toque de confianza a tu persona.

     • Con tus propias ganas vas

Imaginate en un hostel un segundo: acabas de llegar, la cocina está llenísima, lo único que querés es prepararte un café y una tostada de mermelada sin hablar con nadie, sin tener que contar, y ni te querés sacar los auriculares de las orejas.

Viajando, nadie está atrás tuyo para preguntarte si comiste a la mañana, para que le cuentes lo que hiciste la semana pasada, para juzgarte si pasaste el día entero leyendo, para reirse si te fuiste a dormir a las 9pm, que fuiste al cine sola. Podés entrar a la cocina, hacerte un café, no hablar con nadie, e irte como llegaste. Y los días que quieras contar tus aventuras del día, de la noche, de la semana, también tenés la oportunidad de hacerlo.

     • Libertad de intentar y deseo de compartir

Los seres humanos, somos seres del hablar; comunicar es algo importante en nuestras vidas y algo que necesitamos. Viajando introvertida, en unos días sí vas a querer compartir tus aventuras, descubrimientos, teorías y pensamientos.

En los días que quieras hacerlo, observa tus entornos; rápidamente, te darás cuenta de que tus ganas de compartir o de escuchar se concentrarán en una persona leyendo en el sofa más que en grupos tomando cerveza o riéndose fuerte; a mí me hizo darme cuenta de que no soy la única con esa necesidad de sentir la calma, con ganas de estar sola, con días pasados sola con una historia o una libreta, y que compartir eso con esas personas que lo entienden, es muy lindo.

En fin, viajar sola si sos una persona introvertida no te tiene que molestar, ni dar miedo, ni hacer pensar que viajar no es para vos. Viajar es para todas, y cada una tiene su manera de hacerlo. En los momentos de duda, que sea viajando o no, hay que acordarse de que el mundo está lleno de paisajes muy distintos cada uno del otro. Existen lugares calurosos y fríos, algunos oscuros y otros luminosos, algunos grandes y otros chicos, desiertos, montañas, bosques verdes y otros amarillos, cielos azules y cielos blancos… Y no hay uno mejor que el otro.

– Ely

Sos una persona introvertida o extrovertida? Qué obstáculos encontraste viajando justamente por ser de una u otra manera? Compartí tu experiencia en los comentarios!

Si lees el francés o le querés practicar, e invito a visitar esta página, donde escribí un artículo parecido a este.

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