Del cuidado de la confianza: reflexiones de una couchsurfer.

por Marysol, nuestra invitada especial, desde Dinamarca.

Aprender a hacer batik con un colombiano en Medellin, Colombia.

Llegar a Bocas del Toro, Panamá y vivir en un barco por un par de días.

Que una mujer viviendo sola te de las llaves de su casa  

5 min después de haberte conocido en La Serena, Chile.

 

Allá por el 2011, cuando vivía en Córdoba (Argentina), alguien me contó sobre couchsurfing, en ese tiempo ya sabía que quería viajar, así que decidí empezar alojando viajeros en casa. Desde ese momento a esta parte tuve muchas experiencias de este tipo, sobre todo siendo alojada, por lo que quise tomarme un momento para recordar, agradecer y difundir esta herramienta que me ha brindado sólo buenos momentos en estos años de viaje. Couchsurfing.com es una plataforma virtual que promueve el encuentro. (Para más información pueden clickear aquí)

La elección de utilizar esta herramienta en mis viajes trasciende por mucho al simple objetivo de ahorrar dinero. A través de las vivencias que he tenido mediante este espacio, pude entender que en él se generan aprendizajes, intercambios, vivencias, charlas, comidas, amigos, entre otros.

 

Hospedarse con una pareja de argentinos en Panamá city

 En este momento y con todo lo que viene pasando en el mundo, en lo que más se escucha (al menos desde los medios masivos de comunicación) son las diferencias y antagonismos, el hecho de que exista couchsurfing, un medio por el cual se generan lazos de confianza y ayuda mutua entre personas desconocidas, me parece simplemente bello. Justamente por esto me parece importante resaltar sobre todo las palabras confianza e intercambio cuando se habla de este espacio.

La apuesta a la confianza va desde los dos lados, tanto de los anfitriones como de los viajeros, aun así en este escrito me interesa hablar desde mis experiencias como huésped. Esta apuesta a la confianza que cada anfitrión hace al abrir su casa y  que a simple vista puede parecer “fácil”, como huéspedes no siempre lo tenemos en cuenta. Digo esto porque no fueron pocas las veces en que un/a anfitrión/a me comentó “no alojo hace rato porque me cansé de que me usen de hotel” o “me hacía pagar todo a mí “.

 

Hacer música en el medio de la montaña de Guasca, Colombia.

Al principio pensé que estas fueron situaciones particulares de estos/as anfitriones/as así que no le dí tanta importancia. Hasta que en un momento, estaba viajando en Colombia y cuando me pongo a buscar anfitrión me doy cuenta que en una ciudad la mayoría de ellos habían diseñado para su perfil, un conjunto de requisitos que los viajeros debían completar al momento de mandar la solicitud. Luego, hablando con couchsurfers de esta ciudad, me contaron que se habían organizado entre sí (solían juntarse entre ellos y comentar experiencias) para tratar de recuperar un poco el sentido real de la experiencia de intercambio y mediante ello también tratar de concientizar a los viajeros  acerca de sus propios prácticas con esta herramienta.

Festejar mi cumpleaños con mis primeros amigos daneses en Aarhus, Dinamarca.

Esta situación me hizo reflexionar acerca de que he tenido la suerte de estar en casa de mujeres u hombres de distintas edades que vivían sólos, familias con hijos, parejas, etc y que cada uno de ellos (cada cual con sus propios motivos) eligieron  abrir las puertas de su hogar al mundo, eligieron dejar sus miedos, prejuicios, problemas y demás de lado, para recibir en su casa a alguien que no conocen.

Así que pensé ¿qué podemos hacer nosotros los viajeros para cuidar este espacio? Creo que si bien no hay una fórmula mágica, si  hay algunas cosas que pueden enriquecer esta experiencia:

  • Tratar de mantener el orden y la limpieza en la casa/departamento de la persona que nos aloja. Por ejemplo: nuestras mochilas suelen ser un caos (al menos la mía lo es) pero eso no es excusa para dejar nuestras cosas regadas por todas partes).

  • Proponer cocinar/invitar a tomar algo al/la anfitrión/anfitriona. Como decía antes, esta es una experiencia de intercambio así que está muy bueno cuando se puede cocinar algo típico de nuestro país, invitar un mate, etc.

  • Reservar un tiempo para compartir con el/la anfitrión/a. Estos son momentos de intercambio de experiencias, de hablar de la vida, de llegar a conocerse un poco más básicamente. Siempre que las circunstancias lo permitan está bueno hacer lo posible por darle un momento a estos espacios.

  • Una vez que nos fuimos, acordarnos de escribir una referencia en su perfil. Este es un buen momento para darle un cierre a la experiencia y expresar gratitud hacia los anfitriones (si la experiencia fue positiva por supuesto).

  • Lo que se te ocurra que pueda enriquecer el encuentro: intercambio/recomendaciones de recetas, música, libros, entre otros.

Desde el lugar de viajera, sin importar como transite mis viajes, creo que tenemos que ser parte de estos espacios siendo conscientes de que hay que cuidarlos, nutrirlos, darles el tiempo, dedicación, espacio y afecto que se merecen, para que puedan perpetuarse en el tiempo, y que cumplan realmente con el objetivo con el que surgieron, o sea ser una herramienta de aprendizaje e intercambio con otros/as, un espacio que promueve el encuentro.

-Marysol

Acerca de mí:

Chaqueña, Argentina. Amo viajar, empecé a hacerlo por periodos más prolongados en el 2013 primero por latinoamerica y en el 2016 me vine a vivir un año en Dinamarca. Amo la música, sobre todo la latinoamericana. Me gusta mucho leer (de todo un poco) ver películas, salir a pasear y tomar mate por ahí. Me llama la atención las cosas que no conozco y la diversidad cultural que hay en el mundo. Me gusta mucho compartir buenas charlas y momentos con mis amigos.

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2 Replies to “Del cuidado de la confianza: reflexiones de una couchsurfer.”

  1. Gabriela says:

    Excelente y admirable Marisol!!! en el fondo, te envidio (y no sabes cuanto!!) seguí siendo feliz!!!!!

  2. Marysol says:

    Gracias Gabi. Te cuento que hacerse socio de couchsurfing es gratuito y es una linda experiencia para empezar alojando, que es una manera de viajar desde casa, yo lo hice al inicio y me encantó. No hace falta tener lujos, con un espacio para la carpa y una ducha de agua caliente ya es mas suficiente para muchos/as. Y después quien sabe capaz te inspirás y arrancas para algún lado vos también =)
    Un abrazo

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