En la búsqueda…entre el descanso, la inspiración y el aturdimiento

por Valentina, desde Dinamarca.

Otro miércoles más en la vida asalariada: volver del trabajo, pegarse una ducha, preparar unos mates, hacer tareas varias y cocinar.

Llega la hora de cocinar, y medio en automático Youtube aparece en mi camino. Es que si bien reconozco que el multitasking (hacer más de una cosa a la vez) no es la mejor opción para casi nada, a veces lo sigo eligiendo. Y cuando se trata de cocinar, me encanta acompañar el momento de picar-cortar-pelar con algun videito de esos que son fáciles de ver.

Así es que, mientras voy pelando unos dientes de ajo y cortando unas cebollitas (la base de el 95% de mis recetas), le doy play a un video de una entrevista a alguien que trabaja con algo de cosmética “limpia”. Para cuando estaba por los zuchinis y las zanahorias ya había visto como tres charlas Ted con tres enfoques diferentes sobre vestimenta: una de armario cápsula, otra de consumo ético de ropa y una tercera que era algo  entre percepción y vestuario. La relación la propuso don Youtube, pero la que se quedó viendo cada video fui yo.

Y los distintos videos me hicieron pensar algunas cosas y renegar de otras, pero lo que es seguro es que se llevaron la atención de al menos unos 20 minutos de mi vida.

Y ahí entra la pregunta sobre a qué nos vamos exponiendo todo el tiempo. Facebook me muestra videos de feminismo, youtube alterna entre yoga-bienestar y documentales, pinterest me mostraba recetas veganas e instagram fotos de modelos plus-size y bloggers viajeros, mientras yo solita busco mas y mas de eso mismo en cada rato “libre” que voy encontrando-…donde me enchufo para “desconectarme” un rato.

Y honestamente, muchas veces estos hallazgos me  emocionan. Me hacen dar más ganas de seguir haciendo algo que me hace bien, o quizás me inspiran a buscar algo nuevo. Muchas veces me dejan con al sensación de que voy por un buen camino, o al menos que hay buenos caminos que puedo elegir seguir. Muchas veces estos videos-escritos-imágenes me inspiran, me dan aire, me motivan.  Algunos pueden asustarme un poco, o desinflarme, pero en última instancia algo movilizan.

Otras veces, sin la emoción, estos hallazgos logran ser un espacio de descanso, ofrecerme algo lo suficientemente “fácil” como para relajarme y lo suficientemente interesante como para disfrutarlo.

La cuestión se pone complicada cuando me encuentro envuelta en una secuencia de videos-imágenes-artículos que me genera una especie de embotamiento, una sobredosis de estímulos que en un punto ya dejan de ser significativos y elegidos. Cuando la sensación que me queda al final es de que estoy más cansada que antes,de que debería haber apagado la compu o dejado el celu media hora antes .

Deslizar el dedo para abajo buscando lo que no estoy encontrando, ni voy a encontrar. Cuando lleno de ruido el vacío de un final de día cansado. Cuando me auto-bombardeo de imágenes que en realidad ni me interesan ni me aportan nada. Cuando veo series, leo escritos, miro fotos que en realidad no me hacen ni un poquito más feliz, ni un poquito más motivada, ni un poquito más informada. Ahí ya no hay inspiración posible, porque aún cuando aparece algo interesante, pasa a ser invisible entre tanta cosa superpuesta.

Entonces, vuelvo a poner en “agenda” esta idea que viene y va sobre elegir cuidadosamente qué clase de información entra en mi cabeza y en mis días. Y aunque sé que en unas semanas seguro vuelvo a encontrarme viendo el instagram de alguna famosa que representa todo lo que no quiero de mi vida, también sé que cada vez me es un poquito más fácil darme cuenta en qué clase de mar informativo me estoy metiendo, y por ende es más fácil encontrar la manera de salirme de ese circuito antes de ahogarme e irme a dormir con mi cabeza llena de wandasnaras y marcelostinellis.

Y con suerte, si no me despisto con videitos de instagram en el camino, voy a seguir encontrando esas “joyitas” que me emocionan,me entretienen, me alegran, y con más suerte todavía voy a encontrar de esas que desde ese pedacito de mi vida on-line me acercan a lo que quiero en mi vida fuera de línea.-

-Valentina

 

 

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