Working Holiday Visa – acá me tienen de nuevo-

por Valentina, desde su segunda Working Holiday, esta vez en Dinamarca.

Hace exactamente 28 meses estaba saliendo de Nueva Zelanda, con destino a Asia.

Hace exactamente 2 años y 4 meses estaba convencida de que esa iba a ser la primer y última vez que hacía una Working Holiday*. Sentía que con ese año cerraba la etapa en que era una buena idea mudarse a un país con una moneda más fuerte para trabajar de las cosas que nunca trabajaría en casa. Estaba convencida de que nunca más iba a laburar en un campo, que ya no iba a elegir empleos que impliquen limpiar, mover, cargar y limpiar un poco más. Lo dije mil veces, especialmente en mis épocas trabajando con vacas, o en mis días de limpiar inodoros de ricos. La tenía tan clara, que cada vez que Iña mencionaba la idea de hacer otra “working” le decía que la planeara sólo para él, que yo no volvía a caer en la trampa.

De tan clara que la tenía, acá estoy 2 años y 4 meses después, limpiando, moviendo, cargando y limpiando un poco más. Y aunque esa parte no es de lo más linda, sí debo reconocer que la elección de reinicidir en este mundo viene siendo acertada, en parte gracias a la suerte y en parte gracias a varias cosas que he aprendido en el camino.

Porque aunque  no tiene el glamour de los viajes de alto presupuesto, ni la aventura de la mochileada a la bohemia, esta forma de viajar tiene la potencia de la experiencia concentrada en unos meses de trabajo intenso. Sin olvidar que además nos da la posibilidad de conocer países que sino, probablemente, solo serían un puntito en el extremo de algún mapa.

Con el detalle no menor de que la mayoría de los países que nos reciben tienen economías más estables y monedas mucho más fuertes que la nuestra (en el caso de Argentina) , por lo que esta visa nos permite de viajar a ese país en particular,y a la vez  nos permite ahorrar para viajar a otros destinos. Entonces una visa en NZ o Australia abre las puertas a Asia, y una visa en Dinamarca o Noruega nos invita a recorrer Europa.

Las opciones son interesantes, el trabajo suele ser pesado (o al menos mucho más físico de lo que acostumbramos la mayoría de las que llegamos acá), la paga es buena y la experiencia es gigante. En ese balance es que no puedo mantenerme firme en mi determinación de hace dos años, y acá me tienen escribiendo entre mis horarios de limpiar pisos y pintar paredes. Pero como el tiempo pasa y tenemos la capacidad de aprender; las elecciones se van puliendo y se pueden hacer cosas más amenas, vivir más relajados, ahorrar más dinero y encima trabajar un poquito menos.

Por eso ahora, en un acto de resignificación, se viene una serie recuperando estos aprendizajes, herramientas, anécdotas e ideas  que hacen que siga valiendo la pena. Vamos a empezar por una especie de entrevista en la que cada una va a compartir su experiencia de WHV en NZ ; después vendran algunos artículos con tips, herramientas  e indicaciones más específicas; para cerrar con posts sobre los aprendizajes que van un poquito más allá de la WHV misma. Esperamos así poder responder a algunas de las preguntas de siempre, intentando dar algunas respuestas que sean nuevas.

-Valentina.

 

*La  WHV es un formato de visa de trabajo ideada para gente entre 18 y 30/35 años. Si bien en cada país los requisitos y las posibilidades cambian, a grandes rasgos, hablamos de una visa de entre seis meses y un año, que se puede sacar una vez en la vida y que te permite vivir durante ese tiempo en un determinado país trabajando legalmente. Generalmente las posibilidades laborales que más abundan son trabajos de temporada  con una duración limitada.

 

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